México; 15 de octubre del 2025.- México atraviesa por un periodo de lluvias extraordinario que lo ha convertido en el año con el mayor promedio de precipitaciones intensas desde 1941.
Los registros de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indican que el promedio mensual de caída de agua en los meses más lluviosos de 2025 alcanzó los 155.5 milímetros (mm), superando el récord previo de 99.8 mm de 1941.
El volumen de lluvia concentrado entre junio y octubre ha permitido que el almacenamiento de muchas de las 210 principales presas del país mejore notablemente.
Un ejemplo clave es el Sistema Cutzamala, vital para el suministro de la Ciudad de México, que elevó su almacenamiento del 61% en julio a más del 93% en octubre, incrementando en más de 200 millones de metros cúbicos de agua.
Pese al beneficio hídrico, las precipitaciones extremas han provocado efectos adversos significativos.
Se han reportado desbordamientos en redes de drenaje, inundaciones, deslaves y fallas en infraestructura, pues los sistemas urbanos e hidráulicos no están diseñados para soportar una intensidad tan prolongada.
Según una nota del medio El Universal, para Víctor Torres, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el aumento excepcional de lluvias obedece a que el país atraviesa una combinación poco frecuente de fenómenos: Una fase negativa de la oscilación interdecadal del Pacífico y una fase positiva de la oscilación multidecadal del Atlántico.
¿Qué es una oscilación interdecadal?
Estos términos se refieren a patrones climáticos de larga duración, de entre 20 a 30 años en el Pacífico y de entre 50 a 70 años en el Atlántico. En cada caso, una fase negativa se asocia con una tendencia al enfriamiento y una positiva al calentamiento.
La combinación de los dos fenómenos, según el experto de la UNAM, sería uno de los factores para la intensidad de las lluvias que están afectando diversas zonas.
DGLJ